OXITOCINA
OXITOCINA: LA HORMONA DEL AMOR.
A modo de introducción algo informal, te diré que la oxitocina es una de esas sustancias que nos hacen más interesante y divertido el estudio de las neurociencias y la biología como disciplinas aplicables a las terapias holísticas y en particular a la kinecuántica.
Me encanta estudiar y aprender sobre la oxitocina, porque la oxitocina está muy relacionada con las emociones y los sentimientos afectivos de todo tipo. La oxitocina es determinante en emociones y sentimientos fuertes como los que experimentamos con y hacia nuestras parejas de amantes, como los que resultan más difusos, del tipo de los que nos vinculan con la comunidad de amistades y vecinos/as.
La oxitocina es una de las respuestas con que la evolución nos ha dotado para asegurar que mantenemos vínculos sociales, eróticos o sexuales tan importantes para el desarrollo y éxito de la especie.
Podemos decir que la oxitocina es, pues, una pequeña pieza de la bioquímica humana que nos permite explicar desde la perspectiva científica, algunas sensaciones tan intensas e inexplicables como las que tienen que ver con el amor, la pasión, el apego, etc. La oxitocina está detrás de lo que tú sientes cuando besas o te besan, cuando experimentas un abrazo, un contacto corporal íntimo o cuando admiras el rostro de un bebé, por ejemplo.
La oxitocina es un curioso y simpático neuropéptido producido en el hipotálamo cerebral, que luego es almacenado en la neurohipófisis y liberado al torrente sanguíneo, alcanzando varios órganos diana donde ejerce funciones como hormona y como neurotransmisor. Genera varios efectos positivos sobre nuestra fisiología, nuestro sistema nervioso y nuestro comportamiento:
Desencadena y sostiene las contracciones en el parto, y dilata el cuello uterino. Juega un rol fundamental en la lactancia. Se libera tanto en la madre como en el bebé cuando se da de amamantar, generando el vínculo materno infantil: nuestra primera experiencia de amor puro y confianza plena. La succión del pezón desencadena la liberación de oxitocina en la madre y da como resultado la secreción de leche. Es la hormona de la confianza y la sociabilidad. Se libera ante varias situaciones placenteras de la vida social diaria: cuando disfrutamos de una juntada con amigos, nos reímos, etc.
En el transcurso de una práctica sexual, a solas o en compañía, los niveles de oxitocina en sangre son normalmente bastante más altos de lo normal y por consiguiente, la oxitocina es una hormona con un importante papel en los procesos químicos y mecánicos que intervienen en la sexualidad.
Se libera durante los orgasmos, la estimulación de genitales e incluso ante el simple contacto físico (abrazos, masajes) estableciendo lazos de apego. Aumenta la empatía y la confianza, y reduce el miedo social. Regula el aumento de la frecuencia cardíaca. Disminuye la presión arterial. Disminuye el estrés. Ayuda a disminuir la inflamación generalizada. Promueve la curación de heridas. Disminuye la predisposición a adicciones (alimentos, drogas, alcohol, juego, etc.).
Los primeros años de vida son fundamentales, en ellos generamos nuestros lazos de confianza tanto en nosotros mismos como con los que nos cuidan. El contacto físico en esta etapa es sumamente importante, al igual que la lactancia. Mantener la sexualidad activa en la pareja. Realizarse masajes. Abrazar más a nuestros seres queridos. Reír a diario.
El ocio y los momentos de desconexión con nuestros seres queridos son tan necesarios y prioritarios como nuestras obligaciones de trabajo o estudio. Elige tu tribu: personas que compartan contigo características en común y con quienes te sientas a gusto. Elimina de tu vida a toda persona tóxica que no te genere un buen pasar; la gente con la que te relaciones sin duda influirá en tu comportamiento. Es mejor generar menos vínculos pero más profundos y verdaderos, en los que puedas ser tú mismo.
Cuídate mucho.
Fernando Bernal.
Escribe aquí tu impresionante etiqueta.
Título del artículo